Paseo de Curso

Me estoy poniendo a la moda con esto de la información en tiempo real. Me dieron ganas de escribir sobre el paseo de curso de la Emilia y lo voy a hacer ahora mismo mientras estoy en el paseo de curso de la Emilia. Me imagino que más de alguien me debe estar mirando ahora mismo mientras estoy sentado en el auto escribiendo en el computador un día domingo en una parcela con pasto, piscina, quincho y comedor, donde hay comida y mucha gente para pasarlo bien. Quizás digan «oye cacha el weon raro» o «mira el papá de la Emilia que es antisocial.» Y bueno, resulta que estoy más cómodo aquí. Ahora vino la nati a dejarme mi botella de coca cola zero con mi vaso de vidrio. Mañoso el weon. Tiene que ser en vaso de vidrio la coca cola porque si no, el sabor es distinto. Como que el gas se va a la chucha en los vasos de plástico, y además las weás se doblan enteras y la espuma, que ya por ser coca zero es harta más, huevea ene cuando el vaso es de plástico. Bueno, supongo que no tiene nada de malo traerse un vaso de vidrio al paseo de curso si uno viene con la típica bolsa de jumbo, o si eres más cuico una hielera, y si ya eres de alcurnia vienes con «nevera». Otra cosa sería tener en tus manos el destino de la humanidad y que dependa de que te tomes un vaso de coca cola y no te lo quieras tomar porque el vaso es de plástico. Aló. Onda costo beneficio po, awenao. Ok. Volvieeeeendo al tema.

Mi papá decía que la vida era como un partido de fútbol. A todos nos pasan un uniforme, canilleras y tiran una pelota a la cancha y de uno dependía si ibas a meter goles, a defender tu arco, a hacer faltas o si al final te iban a poner en la banca por no hacer realmente nada. Yo, por supuesto, no entendía nada de lo que quería decir, porque mi primera pregunta siempre era «y qué pasa si no te gusta el fútbol» y mi papá me decia «no pregunte weás». A mi lado en el paseo hay unos niños jugando fútbol. Más allá hay unas niñas bañándose. Yo nunca jugué fútbol ni me bañé en un paseo de curso. Los odié toda mi infancia, porque me llevaban a ellos a jugar fútbol o bañarme, y yo no quería jugar fútbol ni bañarme. No me sentía cómodo.

La comodidad es importante. Curiosamente, me siento harto más comodo en este paseo de curso de lo que pensé que me iba a sentir. De hecho pasé toda la semana odiando el paseo de curso y pensando que la iba a pasar como las weas porque seguro que iba a haber pasto y calor y esos típicos árboles que tiran polen, plátanos orientales creo que se llaman. Qué tienen que andar haciendo en Chile estos plátanos malditos si aquí no estamos en el oriente. Bueno, tal vez para los chinos estamos en el oriente po. Siempre uno cree que está en el centro del mundo, si no, pregúntenle a los católicos de la inquisición que condenaron a galileo por decir que la tierra giraba alrededor del sol. Más encima, ayer fuimos con la nati y la emi al cumpleaños de una amiga en un lugar mucho más prometedor que la cresta del mundo (porque ahí queda Curiñanco) que era Las Parras así que fui con esperanza y resultó que salí del auto y se me pusieron los ojos como pelota de basketbol y lloré como una magdalena hasta que nos fuimos, que fue onda «abort» como media hora después de llegar y no alcance ni a comer carne asada ni torta, que es lo único bueno de cualquier evento social. ufff. Respiremos, pero el paseo de curso está la raja. No hay alergia, hay harto espacio, una piscina llena de cabros chicos, un juego inflable que no se desinfla y cada uno hace lo que se le antoja, entre ellos yo, que me vengo a sentar al brownie a escribir sobre estar sentado en el brownie escribiendo sobre eso.

El espacio personal también es importante. Me cargan las mesas de te club. Bueno, me carga todo a mí, si no pregúntenle a mi amiga andrea hernández, pero también y mucho las mesas de te club. No entiendo por qué hay que comer con veinte weones (weones con e inclusiva) a cada lado, todos apretados ahí típico con las manos hacia adelante como perritos, obviando siglos de evolución que nos pusieron los hombros por fuera del torso y los pulgares en oposición. Pero ahí los weones comiendo como si no hubiera más lugar. El asunto es que no hay más lugar po, como que eligen la mesa de te club más penca. Bueno, en el paseo de curso no fue así. Había espacio personal y pude comer utilizando mis pulgares oponibles. Y el ruido. Para qué comer con tanto ruido? No hay nada mejor que comer en tu casa, donde no hay nadie más que tú y las personas que amas y que te soportan, que hablan temas que te interesan o que si no te interesan al menos los escuchas por amor y por amor te terminan interesando. Hoy traté de entender el famoso tema de la conversación de sobremesa y otra vez no pude. No me interesa nada de lo que tenga que decir nadie y tampoco me interesa sonreir cuando algo no me interesa.

El curso de la emi, sin embargo, me hace agradable todo. Son buenas personas, que no se calientan la cabeza si me vengo a sentar al brownie a estar solo y que me ponen una sonrisa cuando regreso después de estarlo. No sé si es una sonrisa real o falsa, pero tengo la suerte de ser autista así que no me interesa.

Tampoco se me emocionen. No voy a convertirme en el alma de la fiesta, ni se pongan tristes porque no voy a dejar de escribir las memorias de un ex neurotípico. Ser autista no es una enfermedad, por ende, uno no se mejora ni se cura. Lo interesante es comprenderse uno mismo y cachar que ni la mesa de te club, ni los hombros metidos en el torso ni el ruido del comedor me hacen raro. Son las personas las que me hacen raro. Cuando no estas en la normalidad, es porque hay quienes piensan que hay una normalidad. Sin embargo, nadie está en el centro del mundo. Nadie es realmente normal. Ahora que sé que no soy del colo colo ni de la U, sino que probablemente de algun equipito chico que nadie conoce mucho, me puedo preocupar de lo que realmente importa. Total, al final todos los equipos juegan al mismo deporte, y si no quiero jugar, puedo ser árbitro, comentarista, hincha, periodista, aguatero, arco, cancha, tiza para marcar la línea, estadio o incluso el aire que pasa por el partido. No importa si tu vaso es de cristal o de plástico, lo que importa es que tomes la coca cola en el vaso que te gusta.

Comentarios

One response to “Paseo de Curso”

  1. Avatar de Angy
    Angy

    Me hiciste reír en mi hora laboral,querido ahijado. Sigue escribiendo que es lo tuyo, grs x compartirlo. Un abrazo

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