Weona Decrétalo

Hola hola, buenas noches a todos. Qué lindo ver a tanta gente linda reunida hoy. Lo siento harto eso sí, no soy la pilar sordo. Soy el ex neurotípico. Cierren las puertas. Ahora se quedan a escucharme. ñaca ñaca ñaca.

Una de las cosas más recurrentes que veo en facebook e instagram son las fotos del pasado y la gente diciendo «Oh que lindo era el mundo antes, todo verde, los vestidos tan lindos, la gente tan educada, tan bien vestida, todos iban a misa, el mundo sin autos» y puras huevadas en esa línea. Sin embargo, así como la historia la escriben los triunfadores, los daguerrotipos se los sacaba la gente rica. Entonces, obvio que las fotos del pasasdo son bacanes, si es como mirar fotos de millonarios navegando en yates, veraneando en playa del carmen o paseando en ferrari por la costa azul de francia. Uno siempre ve lo que quiere ver y cree lo que quiere creer. Cualquier persona viviendo en un departamento de 20 metros cuadrados, inclujso en una casa chubi de 12 metros cuadrados, tiene mejor higiene que el rey de francia en el siglo 14. Recuerden que no había alcantarillas ni agua potable y la mierda se tiraba por la ventana al foso de los cocodrilos, que andaban cagados de hambre con ganas de comer esclavos no porque fueran malos sino porque les tiraban mierda todo el día, pero la gente no ve eso, ve al rey vestido con seda y con una corona de oro en la cabeza, que podía mandar a matar a cualquier y culiarse a la esposa de todo el mundo. Insisto, la gente ve lo que quiere ver. Y no solo eso, más encima les venden la pomada de que la felicidad es una decisión y que de todo lo que quieres lograr lo puedes, porque basta con decretarlo.

Decretarlo po, weon. Anda a decirle a una mamá soltera con 3 hijos, que trabaja de cajera en un supermercado, que sale a las 6 de la mañana a dejar a los niños para irse a trabajar hasta las 5 de la tarde y luego ir a buscar a los niños a las casas de compañeros porque no pudo ir a buscarlos a la salida del colegio, para luego irse a la casa con ellos, darles once y comida si es que hay plata, para luego acostarse a dormir como un estropajo y levantarse a las 6, que su felicidad depende solo de que ella quiera ser feliz. «y por qué no te vai un rato largo a la chucha» te va a decir. «Págame vos los colegios, po, chuchetumare».

Claro, si no cuesta nada hablar de felicidad y de la fuerza de la voluntad, el amor propio y las «ganas de ser feliz» cuando navegai en plata precisamente dando charlas chantas sobre la familia. Lo penca es que la gente lo cree pues. Y justamente la gente que trabaja en el supermercado, como parquímetros, haciendo aseo, la gente que necesita no ver su propia realidad para no tener ganas de matarse por no tener la vida de la pilar sordo, es la gente que más distorsiona su propia realidad con la weaíta de que uno es lo que quiere ser y ve lo que quiere ver, cuando en realidad quieren que veas lo que ellos ven y sientas lo que ellos te digan. Ellos, por supuesto, son los NT. Obvio.

Eso es un problema para mí. Supongo que viene del autismo, pero nunca he podido ver otra cosa que no sea lo que hay. Aunque quiera que las cosas sean distintas, no me queda otra que ver lo que hay y no lo que quiero ver.

Por eso, por ejemplo, no creo en dios. No tiene ninguna lógica. Dios estuvo en las nubes hasta que los hermanos wright volaron por sobre las nubes y desde ahí que inventaron que «era todo una metáfora», pero resulta que llevábamos 1900 años con que no era metáfora, sino que realmente san pedro estaba en una nube sentado con un llavero. Gagarin fue al espacio y vio que la tierra era redonda, confirmando la teoría de Galileo, copérnico y Aristarco de que girábamos alrededor del sol (que por cierto le costó la cárcel a varios, a manos de los sanpedristas) así que nuevamente dios se acomodó en otras oficinas, pasando a una especie de cielo bucólico que existe más allá de la comprensión humana. Lo cierto es que dios es como el viejito pascuero, pero el viejo al menos trae regalos. Cuando superas la infancia se vuelve imposible seguir creyendo en dios salvo que estés dispuesto a ver lo que quieres ver, o a esa edad, lo que los adultos quieren que veas. En mi caso fue lo mismo. Una vez superada la tierna infancia, esa edad en que te dejan tirarte peos, te puedes cagar en los pantalones y mear en la cama y por todo te dicen «oh, pero si está aprendiendo», en la que puedes contar chistes cochinos en la mesa porque te sale tierno (yo contaba chistes cochinos con permiso de mi mamá) entras a la etapa en que esperan de ti que te conviertas en un ciudadano modelo. Así, de un puro huascazo. No más viejo pascuero, no más ratoncito de los dientes ni hadas madrinas, no más dragones ni calabozos, no más reinos fantásticos. (pero sí más dios, eso no cambia nunca) Hay que crecer, ponerse ropa de adulto, salir a trabajar y de un momento a otro creer en el sistema y tener un orgasmo con las charlas de la pilar sordo.

Parece que las personas autistas somos como Neo, cuando la trinity le decía «eso que sientes, que siempre has sentido, de que hay algo más, que no está todo bien, etc.» viene de modelo con uno.

Me acuerdo cuando salí del colegio, que di la prueba de aptitud académica y me fue bien, pero no tan bien como yo esperaba así que no pude entrar a estudiar lo que quería, que era derecho en la universidad de chile. Mi mamá estudió ahí, lo mismo, así que yo me había puesto como meta ser igual que ella. Hoy sé que quería darle a ella felicidad, principalmente porque su mamá se había muerto cuando ella estaba en cuarto año de la universidad y no pudo verla titularse. No pudo verla convertirse en la primera profesional de la familia y mi mamá cargaba esa tristeza siempre consigo. Así que yo me dije, voy a ser abogado y me voy a titular antes de que mi mamá se muera y vamos a ir a mostrarle el título a mi abuela a su tumba para que conozca al segundo profesional de la familia. Mira la weá, mostrarle el título a un montón de huesos enterrados en una caja de cemento, pero mi mamá veía ahí lo que ella quería ver. Mi tía veía a mi abuela en uno de sus gatos, nunca lo he olvidado. Creía que el espíritu de su mamá vivía en uno de sus gatos. Eso fue hace tiempo, nunca supe qué habrá pasado después cuando el gato se murió. Bueno, la cosa es que me titulé de abogado pues, y fui con mi mamá al cementerio y le mostramos el título a mi abuela. Ella (mi mamá) lloró de felicidad y nunca he olvidado que le hacía cariño a la tumba, con una ansiedad y un dolor indescriptible. Como si quisiera sacar de adentro a su mamá y llevársela con ella. Ahí entendí lo que significaba todo esto para ella, que yo había planeado hacía ya 20 años y que 20 años después estábamos haciendo. A pesar de que para mí, no significaba nada estar ahí en la tumba, como no había significado nunca nada una ceremonia, una misa, un discurso, una canción nacional, el himno del colegio, el himno de los pacos y todas esas cosas simbólicas que no tienen ningún sentido, estar ahí con mi mamá me hizo sentir su emoción. La abracé, pero de verdad, no por compromiso. Fue empatía creo yo. Me llegaron sus emociones, me traspasaron, me inundaron. Eso me pasa a mí. Usualmente puedo sentir dentro de mí lo que está sintiendo alguna otra persona, cuando quiero, cuando hago el esfuerzo.

Entonces, quién chucha soy yo para juzgar a alguien por abrazar una tumba o ver lo que quiere ver y no lo que hay? Eso que acabo de decir es digno de pedro engel, mira que el weon anda sintiendo lo que sienten los demás. Que se cree brujo, y por qué no cree en dios el sacowea porque no se le puede ver ni sentir? y la gente que lo siente? porque hay gente que lo siente, po. Yo tuve una polola que era más católica que el papa (la hermana de la coni, mi siquiatra) y a ella yo le creo que sentía a dios, o sea estoy convencido de que ella realmente lo sentía. Igual como yo juro que siento las emociones de las personas, como sentí la desesperación de mi mamá.

Cuando uno entra a una habitación eso que dicen que «se siente el ambiente tenso», «se podía cortar con cushillo el aire» y todas esas pelotudeces, puta igual son ciertas. Si cuando la gente se agarra a palabrazos en un lugar realmente queda la cagá y hace más frío. Me pregunto por qué uno siente algunas cosas y otras no. Por qué uno ve algunas cosas y otras no. Bueno, hay veces en las que uno no ve porque le da miedo ver. Con una pareja anterior a la actual yo sufrí violencia física y psíquica. Una vez me pateó en el suelo, y no en sentido figurado. Una vez me arrojó una mamadera con leche a mí mientras tenía a una de mis hijas en brazos. Yo veía la violencia y la sentía, pero me daba miedo aceptarla y más denunciarla, por tantas razones, que no les contaré. Al final, quién dice qué es lo correcto?

La respuesta es simple: no se pueden hacer reglas generales con algo tan delicado y único como las personas. Cada persona es un mundo, un universo completo. Siempre lo dicen cuando uno es chico: Cada niño es un mundo, con su individualidad hermosa, cada alma es especial, así con esa voz de baby channel en las charlas de la pilar sordo, en los jardines infantiles, en las reuniones de curso, en las misas chantas que hacen en los colegios y por supuesto en las clases de catequesis. A uno lo terminan convenciendo de que es especial hasta por el único e irrepetible olor de sus peos, pero después quieren que te conviertas en una fotocopia. Todos los hombres pelo corto, lengua de vaca, camisa, corbata y terno. Todas las mujeres faldita a la rodilla, vestido o a lo más buzo para hacer gimnasia. Todos y todas heterosexuales, por cierto. Pasando todo el mundo por el cedazo de la neurotipicidad. Y por qué? ¿Por que nos enseñan a volar si después nos quieren amarrar las alas? Quiénes son los artífices diabólicos de esta farsa con la que nos echan al mundo del trabajo para producir cadenas de montaje en cadenas de montaje? Somos acaso nosotros mismos? Somos los miembros de la especie humana quienes nos coartamos nuestra propia individualidad por una promesa miserable de progreso y crecimiento que nos tiene al borde de la extinción?

En todo este proceso infame de decretar la esterilización de la neurodiversidad, yo creo que las personas tratan de ve lo que quieren ver y sentir lo que quieren sentir porque es la única forma de mantener viva la llama de la individualidad, la exquisita fragancia de la excepcionalidad. Mi mamá es única porque abraza a su madre a través de una tumba de piedra en un cementerio. Tú eres inigualable porque crees que te espera la vida eterna sentado en una nube a la diestra de dios padre. Yo, que vengo con fallas de fábrica y soy neurodivergente, les observo con una mezcla de envidia, compasión e incertidumbre. Envidia, porque ven lo que quieren ver y sienten lo que quieren sentir. Compasión, porque no ven lo que realmente hay, o más bien que no ven que en realidad lo que hay es nada ni se dan cuenta de que no hay nada que sentir, y finalmente, incertidumbre de no saber si realmente es mejor la estricta y gélida realidad desde la que se puede construir sobre bases concretas, o la ingenua distorsión de la propia convicción, que no por nublarte la visión de la piedra te impide esculpirla y además te brinda la felicidad de pertenecer a una categoría.

Lo que sí tengo claro, es que ser neurodivergente es quedarse con la realidad, y ser neurotípico es andar decretando huevadas pa olvidarse del mundo y sospecho que la pertenencia a uno u otro grupo no es opcional. No lo sospecho, en realidad, lo sé.

Yo estuve tratando de ver lo que supuestamente quería ver, pero que era en realidad lo que la sociedad quería que viera, durante más de 45 años, y nunca pude pasar por el cedazo de la normalidad. Yo nunca pude decretar. Siempre fui autista, pero nunca lo supe. Sospecho que para todos y todas es igual. No se trata de elegir si quieres ser neurotípico o neurodivergente, se trata de descubrir cuál de los dos eres, y de abrazar esa verdad con honestidad. No se trata de ver lo que quieres ver, sino de querer lo que ves. Así que nada de weona decrétalo, nada de inventarse mundos felices a costa de la propia realidad.

Weona, acéptalo, tu sicología barata solo sirve para la gente que puede pagarte la charla. Las personas reales no andan decretando pelotudeces por la vida.

Gracias, gracias, a todos por venir a la charla. Pueden comprar mi libro y mis calendarios con fotos mías distintas en cada mes en el lobby.

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