Estrabismo bilateral

Mi recuerdo más antiguo es el de mi cuarto cumpleaños, en 1978. Vivíamos en una casa en la comuna de Vitacura, que en esa época era como hoy es la florida. No se imaginen que era un mundo de fachos cuicos como ahora. Igual era una casa esquina y mi papá había hecho una oficina al final. Claro, pa mi cumpleaños de 1978 yo no sabía eso todavía, pero ahora sí. Recuerdo que estaba sentado en una bicicleta Caloi roja, de esas con el manubrio en forma de c, como las que ahora son de paseo, pero microscópica como yo. Mi recuerdo incluye el patio de la casa de mis papás, en la calle Petrouska. Era un patio de cemento, con un par de arbolitos cerca de las rejas. De esos árboles que daban semillas que daban frutos. Parece que había una fiesta. No lo digo solo porque estaba de cumpleaños, sino porque recuerdo la mesa de madera del patio, siempre yerma y solitaria pero esta vez cubierta con un mantel plástico de colores, y algunos niños gritando y jugando en el patio.

Mi principal memoria es de verlos jugando y yo sentadito en la bicicleta con ganas de andar un poquito. Era mi bicicleta caloi nueva! No me interesaba mucho jugar con ellos. ¿Es raro que no me interesara? Esta es mi primera memoria autista. Yo era un niño que no jugaba en los cumpleaños.

Dice mi mamá que yo tampoco veía tele cuando tenía 3 años. Y por eso, las visitas y mis tías decían que yo era inteligente. Más inteligente que los demás, porque los demás veían tele y yo no. Curioso. Unos meses después descurió mi mamá que yo no veía la tele porque tenía estrabismo. Como suele ocurrir con las cosas hermosas, las que perduran y también con las enfermedades más terribles, nos enteramos por casualidad. Mi hermano, que también tiene una obsesión compulsiva auque mucho más grave que la mía, ha sufrido mucho más que yo porque además de vivir con el TOC que le obliga a lavarse las manos seis veces cada vez, cuando tenía 7 años pensaba que tenía los ojos enfermos porque veía borroso a veces. Su obsesión fue tanta, que mi mamá lo llevó a ver una oculista. Así se llamaban en esa época. O sea, siempre se han llamado oftalmólogos y oftalmólogas, pero cuando yo tenía 4 años no te miraban feo por decirles oculistas y ahora sí. Mi papá le decía componedor de huesos al traumátologo, pero eso era distinto, porque en el fodo estaba haciendo pasar al componedor de huesos por traumatólogo.

En fin , volvamos al tema. Mi mamá llevó a mi hermano al oculista, y como no teníamos nana, yo fui con ellos. La verdad es que teníamos nana, pero era harto floja y llegaba a las 11 de la mañana todos los dias. Nunca entendí eso, porque mi papá salía a traajar a las 6 de la mañana y mi mamá estaba en pie a las 7 para llevarme al colegio.

Llegamos al oculista, que era una oculista, la doctora Anabella Valenzuela en la calle Huelén. Ella le preguntó a mi hermano qué le pasaba y él le dijo «que cuando me hago así (y se frotó los ojos) veo pelotas de colores». Las adultas de la habitación se rieron, obvio. La doctora le hizo un tratamiento especial a mi hermano y luego de eso me cambió la vida: «Bueno, ya que estamos aquí, veámosle los ojitos a tu hermanito.» Me subieron al banquillo de los acusaditos, la doctora me puso esas lupitas en el ojo y me miró por el iris hacia adentro. Nunca olvidaré cuando su sonrisa por las pelotas de colores se transformó en cara de terror. «Este chico tiene estrabismo bilateral y si no lo operamos este mes, perderá la vista.»

Era verdad. Un compañero mío, alejandro gacitúa, tuvo estrabismo en uno de sus ojos. No tuvo hermano con pelotitas en los ojos, y perdió la vista.

Chan.

Por eso no veía tele, pues. No porque era más inteligente que los demás, sino porque no veía nada y bueno, con una mínima inteligencia no te vas a quedar mirando algo si no entiendes nada, ¿no? El asunto es que no es por el estrabismo que no jugaba en los cumpleaños. Nunca hubo tampoco una coincidencia multiversal como la de mi hermano que provocara una visita mía al siquiatra o a la psicóloga. Por lo demás, una sesión a mis 4 años tampoco habría servido para nada. En 1978, los autistas éramos o retrasados mentales o niños tranquilos, según si podíamos mirar los ojos y hablar de corrido, como yo, o si teníamos esa actitud que satisfacía el estereotipo del autismo: el niño o la niña que no te mira, que no habla, no quiere que lo toques y se defiende a grito pelado.

Para mí, lo complicado es que yo miraba a los ojos cuando me atrevía, hablaba de corrido y me dejaba tocar.

Comentarios

3 responses to “Estrabismo bilateral”

  1. Avatar de Valentina
    Valentina

    Buen comienzo 🤗

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  2. Avatar de Joseluis
    Joseluis

    Que bella Historia

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  3. Avatar de Constanza de la Fuente Montt
    Constanza de la Fuente Montt

    Me devoré tus memorias! El relato que presentas es muy dinámico, entretenido y con profundidad. Eres muy generoso en compartirlo, ofreces un contrapunto en primera persona que enriquece y no se entrampa en neologismos, imprescindible leerlo.

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