Neuralgia cruda

La última weá que se me ocurrió fue un podcast. La verdad es que no se me ocurrió a mí, se le ocurrio a la Nataly Vásquez, una amiga a la que conocí haciendo lo que me gusta más, que es ayudar a la gente. Claro, suena medio quebrado, así como que puse todo el asunto del podcast y la Nataly puro pa decir que me gusta ayudar a la gente, pero no es así. Es verdad que me gusta ayudar a las personas. Cuando era niño, mi papá me decía «helpin help». Todavía no sé si quería decir «helping help» algo así como «ayudando ayuda» y que podría significar «ayudando a la ayuda», o si como suele ocurrir con todas las cosas del mundo, tienen un significado más bien simbólico y yo entre que no lo entiendo y necesito aclararlo porque la ausencia de enredo es fundamental en mi vida. Yo creo que era eso, que quería ponerme un sobrenombre tierno porque me gustaba ayudar. Y así era. Y es. Yo siempre levanto la mano cuando piden voluntarios. Como ese tipico personaje de las películas o las series al que nunca le dan la palabra porque siempre quiere contestar. Ese soy yo. El nerd sabelotodo apestoso que no te puede caer mal, pero al que tampoco quieres soportar, porque quieres estar con los populares, todo muy de película gringa de los 80, que como ustedes saben, yo creo que son las únicas que realmente cuentan la verdad sobre el mundo. Ya empezamos ya.

Okey, al mismo tiempo en que se me ocurrió hacer un podcast, me bajó la fiebre de las redes sociales y me dio por convertirme en influencer. No creo que pueda ser un influencer yo, la verdad, pero sospecho (sospecho no más porque no he conversado conmigo para preguntarme) que mi intención es precisamente hacer un experimento para ver qué tan influencer puede llegar a ser un ND (neurodivergente, como pretendo imponer) lo que podríamos llamar un neuroinfluencergente o un neufluedivercerte. Y aquí estoy pues, haciéndome conocido de a poquito, con la misión autoimpuesta de divulgar un poco. No sé bien qué quiero divulgar. No es información porque no soy neurólogo ni psicólogo, ni terapeuta ocupacional. No son productos tampoco. De hecho, como comentamos con una de las lindas personas que me han escrito desde que se me ocurrió esta locura, mis publicaciones promocionadas en instagram son hasta ahora las únicas que he visto que no tienen un trasfondo económico. No quiero vender nada. Nunca he querido venderle nada a nadie, lo que probablemente significa que siempre he querido venderle algo a alguien, o no? Veamos, si nunca he querido venderle nada a nadie, significa que a ninguna persona he querido venderle nada, lo que significaría que es posible que a alguna persona haya querido venderle algo. Después, está el nunca. Es raro el nunca. Primero porque es imposible. Nada es nunca. Todo es alguna vez. Nunca es demasiado radical. Siempre algo pasa alguna vez, nunca las cosas nunca ocurren, lo que también significa que por decir que nunca las cosas nunca ocurren estoy exagerando y es posible que efectivamente haya cosas que nunca ocurran. Bueno, no quiero vender. Más simple.

«Lasunto» es que entre el blog, las publicaciones en instagram y el podcast, bueno el podcast no porque todavía no hemos grabado ningún capítulo, pero entre el blog las publicaciones y el aviso del podcast he conocido personas. Creo que son personas que no existe posibilidad de que hubiera conocido si no fuera a través de esto que estoy haciendo. Para mí siempre ha sido difícil conocer personas porque mi hablamiento es malo. Hablo de las cosas que me importan, no escucho casi nada de lo que me dicen y abandono los lugares y las conversaciones en cuanto me aburro. No tengo mucho interés en hablar de nada que no me interese, lo que puede parecer obvio, pero no lo es. Casi toda la gente habla de cosas que no le interesan y según la Nati, de alguna manera les interesan estas cosas que no les interesan, porque es la forma de comunicarse de manera liviana e intrascendente que se utiliza para un momento social y a la gente le interesa mantener buenas relaciones sociales con el mundo, por razones en las que aún no indago. No se trata de que crea que no hay que preocuparse de esas razones, es que realmente aún no llego a comprenderlas porque estoy todavía tratando de descifrar el código conversacional del momento social, uno de los desafios más grandes que he enfrentado en mi vida. Una vez escuché decir, probablemente a mí, que para las personas autistas el desafio de la vida era al revés. Los grandes temas de la humanidad, como el cambio climático, la sobrepoblación, la política, el hambre en el mundo (porque eso del hambre en áfrica se quedo en 1986 con bob geldof) son asuntos fáciles de comprender y manejar para mí y mi brigada de «retrasados mentales» como diría mi papá (hawking!, todavía les debo la entrá sobre mi padre)(hawking! es como decir dios mío) pero los temas del día a día, como saludar a una persona en una fiesta o lo más terrible del mundo que es pasar un rato en un cóctel de la pega, son una ordalía insoportable, no porque uno se crea mejor que el momento y que la gente que lo está «coviviendo» con uno, sino porque implica facultades y habilidades que uno no trae de fábrica y que no se da cuenta que no trae no solo hasta que las necesita, sino hasta que entiende que no las tiene ni siquiera disponibles en un service pack o descarga automática o actualización con wi-fi para no usar datos móviles y que pueda haber cargos por parte de tu operador. Así no más. Uno puede resolver cómo bajar la temperatura del mundo en 1, 5 grados en los próximos 50 años, pero no sabe cómo seguir una conversación sobre el clima de hoy con un canapé de minichoclo en la mano.

«Lasunto» es que uno no pasa el día, ni la semana, ni muchos días del año, y probablemente no muchos si es que no ningún año de la vida salvando el planeta, salvo que seas Greta Thunberg, y en ese caso, como eres famoso o más que famoso, importante, puedes tranquilamente irte de una conversación en cualquier momento o no querer hablar de nada que no te interese, porque probablemente al hacerlo la mayoría de la gente piense que es alguna modalidad moderna o estilosa de hacer las cosas y todos quieran hacerlo. Esto me hace recientemente pensar (de hecho en este mismo momento) que hay dos formas de hacer las cosas de manera rara, una es ser autista y la otra es ser famoso, o importante. Tres formas entonces.

Curiosamente, a pesar de que no sé cómo chucha funcionar en un ambiente social, me emociono como cabro chico cada vez que alguien le pone un corazoncito a mi instagram, o lee mi blog. Imagínate ahora que promocioné mis leseras, hasta me han mandado mensajes de messenger (mensajes de mensajero cachai las cosas que uno dice ahora por la tecnologia y la transversalidad de la horizontalidad) diciendome que les gusta mi blog y mi forma de escribir, y no sé qué hacer con eso, porque es algo que nunca me había pasado. Esta es gente que aprecia lo que hago sin conocerme y por ahora es una adicción, porque me permite tener una sensación de gusto conmigo mismo sin tener que mantener una conversación estúpida sobre estupideces. Y bueno, dicen que uno se enajena con las redes, que se pierde la humanidad y ese tipo de tonteras, pero resulta que la humanidad ha sido harto inhumana conmigo cuando he tratado de ser lo que soy entre quienes son lo que son, porque me gusta usar un gorro de chancho de peluche y los demás no se lo ponen. Siempre pensé que usaba el gorro del chancho de peluche (que ha tenido miles de formas de manifestarse a través de los años) porque quería llamar la atención, porque era payaso, porque era pintamonos o florerito, centro de mesa, todas esas formas de humillar a cualquier persona que hace las cosas distinto que han diseñado los diseñadores de la sociedad occidental, pero desde que soy autista, más bien desde que soy un ex neurotípico que he empezado a comprender que el gorro del chancho me lo pongo porque me siento comodo con él. Quizás en algún nivel que no sé desbloquear aún, esta manifestacion fisica de estar distinto a los demás es una forma de poner en concreto, con una señal en el mundo, que también soy distinto por dentro, fundamentalmente distinto. No para ser mejor, ni para escribir poemas como Robin Williams en la sociedad de los poetas muertos, ni para enseñarle a los demás cómo hacer las cosas, como casi toda la gente que postea en redes sociales lecciones de vida y puras huevadas al estilo Gibran Khalil Gibran o su versión moderna, paulo coelho paulo, o su versión diabólica, mordida por zombies y corrompida por el dinero, Sordo Pilar Sordo, sino porque resulta no más que somos distintos. Las personas autistas leemos la música en clave de do, escuchamos en onda corta, miramos con visión nocturna, y seguramente tenemos hasta el pipí a temperatura distinta. Cuesta creerlo primero, pa uno mismo, imagínate pa las personas neurotípicas.

Y bueno, entonces aquí estamos con la idea del podcast tratando de que juanito, la nati césped y la pancha puedan coordinar un horario para juntarnos por zoom y grabar la primera sesión para hablar las mismas sandeces que hablo en este blog, pero con un par de neurotípicas que van a tratar de explicarme las mismas preguntas esenciales que me paso haciendo aquí, como «por qué la gente dice de nada cuando hace un favor» y otras similares de trascendental importancia para la humanidad. Le puse neuralgia al podcast. No fue porque la neurodiversidad le provoque dolores de cabeza a la neurotipia. Eso se me ocurrió cuando ya había inventado el nombre. No fue porque sea una palabra cientifica que dice «neur» y por eso se puede relacionar con todo este tema desde un punto de vista supuestamente objetivo. De eso me di cuenta un segundo después de inventarla, pero la cruda verdad, cruda como pata de pollo, es que le puse neuralgia porque encontré que sonaba choro.

Comentarios

2 responses to “Neuralgia cruda”

  1. Avatar de Jeannette
    Jeannette

    Me gusta leerte… Creo q soy algo distinto a lo “normal”, ne se si ND o tda…. Pero quiero decirte como veo yo el “de nada”, cuando das las gracias. Es como decirte q no fue difícil ayudarte, o que la ayuda se hizo con tanto gusto, qué debería darte yo las gracias por permitirme ayudar. Algo asi… Y expresa “buenos modales”, q es algo importante en la sociedad. Digo, para llevarnos bien, para la buena convivencia.

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  2. Avatar de Conny
    Conny

    Solo leer la palabra “neuralgia” me da dolor de dientes jajaja lo asocio con neuralgia al trigémino XD pero no será que de tanto masking tenemos una puta neuralgia ?

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