
Me dieron licencia primero por una posible osteomielitis y después por estrés. En este país en el que tener licencia por estrés es ser mentiroso y conseguir licencia falsa para no ir a trabajar, nadie de la pega me ha llamado para preguntarme como estoy. Bueno, no es cierto. Me llamó la Sandra González, mi sandrita, la esposa de «está helao juan» que es uno de los panelistas del tesoro perdido de neuralgia, algún día les contaré por qué. También me llamó el pelao Carmona, que por algún motivo me quiere mucho. Quizás porque cuando llegó a Valdivia le invitamos con la Pamela a comer a un restorán de carne asada, que es la invitación más bacana que puedes hacer en horario de almuerzo día de oficina, porque es riico po. O sea, yo no soy vegetariano y no podría serlo, porque me gusta el pollo, la carne y el pescado, pero igual estoy cagao porque tengo el colesterol alto y dejé de comer carne. Entonces, una carne asada de vez en cuando es como encontrar un trébol de cinco hojas (porque de cuatro hay hartos) En fin, el pelao me emocionó porque nunca esperé que me llamara para saber como estoy. La sandra me emocionó porque me confirmó que me quiere de verdad. También me mandó un wasack la ale soto, que me está reemplazando, y me sorprendió porque no quería preguntarme nada de la pega, solo saber como estaba. Y como siempre ocurre, luego del wasack estuve cuatro o cinco días esperando que me escribiera para preguntarme de la pega porque si he aprendido algo sobre el dilema social es que la gente primero pregunta como estás y después pide el favor. Cuando eso pasa, te prometo que a mí todo se me va a la mierda, porque yo me emociono con el solo hecho de que me suene el teléfono, me llegue un whatsapp, o me digan hola. Entonces, luego de querer saber como estoy, preguntan si he visto tal cosa o tal otra y ahí cacho que no les interesa realmente saber como estoy y los odio. Pero la ale solo preguntó como estaba y pasaron un par de semanas hasta que me preguntó algo de la pega. No sé cuál es el límite, pero dos semanas está bien porque por un lado si quería saber algo de la pega como va a esperar dos semanas para saberlo puro pa que yo crea que le interesa como estoy, y por otro, en dos semanas es posible que le haya aparecido una duda real que no tenía cuando me llamó. Ok. aprobada.
Las expectativas siempre han sido un problema para mí. Me hago muchas. Me vendo la pomada a mí mismo. Sospecho que algo tiene que ver con el autismo, pero realmente no lo sé. Cuando tenía 12 años fui con mi papá y mi mamá (no con mis papás cachai, lenguaje inclusivo y rupturista porque puse al papá primero en vez de ser gentil como todo un caballero machista de 1930) a pichidangui en abril. Hasta perdí clases. Este evento único en la historia, porque mi papá era de nunca faltar a clases, tuvo lugar porque venía el cometa halley y le dijeron que a partir de la cuarta región podía verse. Entonces, como mi papá era práctico y cagao como poto de paloma, fuimos al lugar más cercano que constituyera administrativamente la cuarte región desde santiago, que es, por cierto, pichidamgui. Onda bienvenidos a la cuarta región, mi papá apagó el motor y ahí nos quedamos. Yo feliz, porque nada podía ser mejor que ir en una camioneta Ford Econoline de esas gigantes para mí, dormir en los improvisados maderos hechos por mi padre y los colchones de cojines, al lado de mi mamá y de mi papá, y más encima sin mi hermano. Cristián se quedó en Santiago me imaginó que porque podía. Tenía 15 y quería sentirse grande. Entero weon, porque yo iba a ver al cometa halley y él no tenía polola así que no iba a comerse a nadie. Quien sabe, quizás hizo una fiesta llena de sexo, drogas y rocanrol, pero insisto yo iba a ver el cometa halley y no sabía lo que era el sexo, así que mi panorama era mejor.
Para no alargar la historia, no vimos niuna weá de cometa porque en pichidangui estaba tan nublado que casi pasó el caleuche por la costa. Sin embargo, yo conocí a un niño de mi edad que se llamaba Maximiliano Solari. Todavía me acuerdo. Se imaginan que alguien lo conoce y lee esto? Capaz que ni se acuerde. Ok. Estuvimos dos miserables días. Esto es, llegamos a la hora de almuerzo un sábado, dormimos el sábado mientras pasaba el caleuche y nos fuimos el domingo al mediodía. Un día en realidad. Y yo jugué en la tarde del sábado con maximiliano. Una cagada. Debnen haber sido dos horas. Y al otro día al irnos le dije «ya amigo, nos vemos en santiago, dame tu dirección tu teléfono, seremos amigos para siempre, te imaginas después nos vamos a acordar de que nos conocimos en pichidangui, quizas vayamos a la universidad juntos, nuestro hijos iran al mismo colegio y después en tu funeral yo leeré una linda elegía…»
Claro, el pendejo se subió al auto con cara de espanto y se fue. Nunca más supe de él, obvio. Igual me dio su teléfono, pero nunca funcionó. Ahora sé por qué. En serio, solo ahora acabo de entenderlo. ¿Ven que este blog es como un live?
Así son mis expectativas. Tremendas. Me desgastan. Me llevan la vida entera. Ríanse con confianza. Recuerden que mi puesto de payaso es el que escogí para relacionarme con el mundo.
Entonces, imagínense que estoy con licencia y de mis 50 compañeros y compañeras de trabajo me llamó uno y me wasapeó otra. La Sandra no cuenta porque es mi amiga y si no pregunta por mí se va al infierno. Igual pienso que es porque la licencia es por estrés. Por lo de la lepra. Yo creo que todos piensan que me las di de flojo y me conseguí una licencia para descansar y por eso no quieren meter las manos, pero me estoy engañando. Es porque la gente vive distinto a mí, pues. No se hace las expectativas que me hago yo. Lo que me pregunto es si realmente eso es lo normal. También me pregunto, de hecho me lo pregunto primero, si los ND son como yo, es decir, esperamos que el cariño sea verdadero. No es que no demostremos cariño porque somos raros. Es porque cuando no tenemos cariño, no hay nada que demostrar pues. Y preguntarle a alguien como está si no te interesa saberlo, no tiene ningún sentido. Al otro lado, lo normal sería hacer eso. Lo normal es mentir. Entonces, si lo normal es mentir, ¿por qué la gente no me llama para saber como estoy falsamente, cosa de comportarse como normales? ¿Es acaso porque saben que soy neurodivergente y que me desilusionaré de saber que es mentira? No entiendo.
Tal vez no llaman porque simplemente no les intereso, aunque llevemos años trabajando juntos, y se la pasen todas las mañanas sonriéndome, siendo amables, preguntando como estuvo el fin de semana, como está su señora, como estám sus hijos, y yo expectativamente contestando de todo corazón cada maldita vez con la verdad. «estoy bien», «aquí, triste», «mi hija se sacó una mala nota». etc. Entonces me enfermo y me doy cuenta de que todo ha sido una gran mentira.
Lo normal es mentir? Eso sí que es lo más raro de todo. Más raro que yo.
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