Oración de Lo-Pan

Este es el credo de Lo-Pan.

Creo que usualmente escribo primero la entrada y después le pongo título. A veces el título se me ocurre mientras escribo. Otras, se lo pongo al final luego de leer lo que acabo de escribir. Muy pocas veces he partido con un título. Esta vez es así. Lo-Pan. Supongo que a medida que vaya escribiendo tendré que descubrir de qué se trata la entrada. Me gusta eso. No es muy autista según entiendo. Se supone que las personas autistas necesitamos estructura, pero a mi me acomoda mucho improvisar en algunas cosas. La verdad, en todas.

Creo que mi autismo va por otro lado, por ejemplo, en la dificultad comunicacional en un ambiente social, como ya les he contado varias veces. Y bueno, como también les he dicha varias veces, lo que ocurre es que a las personas autistas no nos hacen en una línea de montaje. Cada uno es distinto. Una vez escribí un artículo sobre mi mamá en una revista en línea. Esa vez también partí con el título. Se llamaba «madre loca». Llegué a la conclusión de que mi mamá estaba loca porque le gustaba ayudar a los demás. Suena un poco «clishet». No voy a decir «pero es cierto» porque eso es más clishet que la propia weá que suena clishet. Puta ya la dije.

Creo que «rescate en el barrio chino» es una de las grandes películas de la historia porque en ella los chinos pelean kung fu y con espadas en el aire. Saltan de un lado a otro, pero el salto en vez de durar lo que lógicamente debe durar un salto, dura como 20 segundos. Notable. En fin, en esta película, Lo-Pan, que por fin me refiero a él, es un mago chino con superpoderes. Wikipedia dice que es el antagonista principal de la película, que esquiva la muerte con facilidad porque es un fantasma al que no le afectan físicamente las cosas. Lo más curioso es que esa habilidad para evitar la muerte no es un superpoder, es una maldición de la que Lo-Pan quiere deshacerse. Lo pan quiere morir y esa es la razón de todo lo que hace. Según yo, una compañera de curso se parece a lo pan, no porque quiera morir y esa sea la razón de todo lo que hace, o porque sea una maga china, sino porque se parece de cara, pero también en la honestidad de sus intenciones. Ella no te vende la pomada de que es feliz o que está realizada. Ella hace todo lo que hace para mantener su nivel de vida, porque es honesta consigo misma, lo que es raro en una neurotípica.

Creo que los neurotípicos no son honestos consigo mismos por naturaleza, porque parten de la base de que hay que llegar a un solo puerto. Ya hemos hablado del puerto. Ese puerto católico apostólico romano con esposa o esposo, hijos (no hijes), perro y casa. La cosa es que ahora que ya voy en bajada hacia el final, porque no creo que viva 98 años lo que implica que ya pasé la mitad, estoy bastante seguro de que las personas neurotípicas tampoco están hechas en una línea de montaje, pero que de eso las tienen convencidas. Nos dicen desde chicos que vinimos a este mundo a ser felices, que hay que acariciar a los perros, querer a los abuelos, ayudar a los pobres, que los dientes se los lleva un hada o un ratón, que los regalos los trae un viejo guatón que vuela en un trineo que vive en Estados Unidos, porque allá es donde las cosas pasan realmente, que hay que cuidar el mundo y desde hace un tiempo han agregado algunas cosas que se ven bien en la imagen de las empresas, como los objetivos y metas de desarrollo sostenible 2030 con dibujitos de colores, para que los grupos ambientalistas y animalistas no hueveen. Cuando crecemos, nos tienen convencidos de que la adolescencia es una etapa de rebeldía en la que rompemos con lo establecido y encontramos nuestra propia personalidad y luego cuando crecemos más se supone que retomamos la senda del orden y patria, dejamos de tontear con causas perdidas y nos ponemos a contribuir al crecimiento económico, pues ya nos hemos dado cuenta de que eso es lo único que importa.

Creo que la adolescencia sobreviene porque nos damos cuenta de que toda la mierda que nos enseñaron cuando éramos niños efectivamente eran heces humanas y que ese olor nauseabundo que sentíamos era de las propias mentiras que se supone que tienen que acolchar nuestra infancia para que «seamos felices» y se respete nuestro interés superior, que parece que es no darse cuenta de nada hasta que seas lo más grande posible. Después de la adolescencia hay algunas personas que no vuelven al redil. No aceptan que la cosa haya sido una ilusión pueril, que los perros no tienen derechos, que el mundo no es para cuidarlo sino para explotarlo y que las empresas no son amables proveedoras de sandwiches, sino que tienen vacas vivas que son solo pelotas de carne con ojos para ahorrar y que prueban sus medicamentos en cobayas y ratones que mueren a diario.

Creo quienes que no aceptamos eso y nos quedamos pegados en cambiar el mundo somos neurodivergentes. Estoy tentado a decir «debe de haber uno que otro neurotípico también» o más bien, correctamente «debe haber», pero no lo haré. Primero porque no creo que sea cierto y segundo porque ponerle ahí la excepción a la regla altiro no solo es nuevamente clishet sino que además es traicionar las propias afirmaciones Si alguien va a probar que hay neurotípicos que quieren cambiar el mundo que lo haga. No somos neurodivergentes por querer cambiar el mundo. Queremos cambiar el mundo porque somos neurodivergentes.

Creo que los neurotípicos no se dan cuenta de que debieron haber cambiado el mundo hasta muy entrados en años, como lo-pan. Por eso digo que no son honestos, porque recién en la crisis de los cincuenta caen en cuenta de que tanto pagar la cuenta les pasó la cuenta. Entonces, como ya no pueden ni siquiera empezar a pensar en cambiar el mundo, cambian el auto, la esposa o ambos. Las neurotípicas, en cambio, encuentran el amor verdadero durante el largo viaje de la maternidad y a veces el trabajo o las obras de acción social, o simplemente en vez de encontrarlo, lo pierden en el camino, de tanto caminar a solas mientras el marido trabaja. Algunas se divorcian. Otras se quedan donde están, como mi amiga, en una mezcla de sacrificio y baja autoestima que se resuelve en favor de ser buena mamá.

Creo que lo-pan era y fue neurotípico, porque tuvo que hacerse ridículamente viejo y convertirse en un fantasma para ser honesto consigo mismo y comprender que lo que realmente quería en la vida era morir, lo que le permitió planear el secuestro de una novia china virgen (hey, la película es de 1985, perdonen eso) para sacrificarla, volver a tener cuerpo físico y consecuentemente poder morir como un mortal. Irónicamente, no logra su objetivo de morir porque kurt russel lo mata. Giros inexplicables de las tramas gringas, pero el asunto es que la pelicula se trata de lo-pan cambiando el auto y la señora cuando se da cuenta de qué es lo que realmente quería.

Santa María, madre de dios, se llamaba la clínica donde nací. Sin el madre de dios, pero es bastante obvio porque lo puse. Hasta ahí no más me atrevo a copiar el rezo, no porque me puedan cobrar derechos de autor o puedan atentar contra mi integridad física (porque no solo los musulmanes matan gente por motivos religiosos, de hecho todas las religiones desde la mesopotamia lo han hecho de manera sistemática) sino porque después tendría que pedirle a esta señora que orara por nosotros pecadores. En verdad no soy un pecador, ni creo que nadie lo sea, porque en la vida cometer errores no es una afrenta a una fuerza superior, sino un mero ejemplo de que nadie sabe bién qué chucha está haciendo, pero no es por eso que no le pido a la señora maría que ore por mí, sino porque no voy a poner mi identidad, mi pasado, mi presente, mi futuro, mis decisiones, mis errores y mis aciertos en las manos de una figura de yeso y menos en las manos de lo-pan, que no solo es un sicópata sino que además habla en chino y no va a entender nada de lo que le pida.

Mi opción voluntaria y consciente es poner todas mis oraciones y mi energía en mí mismo, algo que aprendí solo después de 2 años de saber que soy autista y que espero que me permita de una vez por todas lograr lo que he estado tratando de hacer desde que tengo recuerdos y que voy a seguir tratando de hacer hasta el día que me muera, que es cambiar el mundo.

Amén.

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